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saneamiento del agua en el AMBA
El agua como brújula analítica
El consumo del agua se ha triplicado en los últimos 30 años. La calidad de vida de los habitantes en el mundo, en la Argentina y en particular en su primera ciudad está estrechamente ligada a la provisión de agua y a la necesidad de contar con su saneamiento, entendido éste como la tenencia de desagües cloacales. Se trata de dos sistemas fuertemente articulados entre sí, no solamente en su funcionamiento, en todos los asentamientos humanos.
De la larga lista de problemas para la vida en la metrópolis este Atlas analiza, en particular, los referidos a los patrones demográficos, a las condiciones de la vivienda y a dos de los componentes básicos para la calidad de vida como lo son los servicios de agua potable y los sistemas de desagües cloacales, en suma el agua que la población consume y desecha. Estos dos servicios se convierten en el foco de análisis de la calidad de vida del Area Metropolitana de Buenos Aires. Es importante consignar que las necesidades de abastecimiento han provocado el descenso de los mantos acuíferos y se hacen necesarias mayores inversiones para mantener las plantas depuradoras y redes de distribución.
Por su parte, la estructura social del AMBA presenta una alta heterogeneidad en sus patrones demográficos, sociales y ambientales con situaciones opuestas que permiten diferenciar expresamente las ciudad nuclear ( la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), la primera corona de partidos lindantes con la ciudad nuclear y la segunda corona, en particular, en lo referente al alcance de los servicios de agua y saneamiento.
El AMBA, en parte, se abastece de agua para su consumo de la faja costera del río de la Plata, que está contaminada, por consecuencia, a pesar de que el agua consumida es de buena calidad, el costo es cada vez mayor debido a los procesos necesarios para su potabilización. En el resto del AMBA se obtiene agua también del acuífero subterráneo Puelchense, en general de la segunda napa, porque la primera está muy contaminada, es el más apto aunque en algunos tramos está contaminado por la influencia de los ríos Matanza- Riachuelo y Reconquista.
La contaminación del agua constituye una amenaza para la sociedad del AMBA. La causa principal de contaminación de nuestros recursos hídricos es la descarga directa - sin tratamiento o tratamiento inadecuado - de aguas servidas de origen doméstico e industrial. La producción de energía, la deposición de efluentes industriales y de residuos llevan a los ríos muchas sustancias, orgánicas e inorgánicas, en estado gaseoso o en solución, cuya elevada contaminación no lo hace apta para el consumo humano. La contaminación hídrica tiene graves efectos sociales, especialmente si se tiene en cuenta que más de 1.300.000 habitantes del Area Metropolitana de Buenos Aires carece de agua corriente y red cloacal, es decir que un 17% de la población está expuesta a riesgo sanitario. Por ello, la población toma agua de pozo proveniente de la napa freática que está, con frecuencia, contaminada bacteriológicamente y puede ser la causa de enfermedades como la hepatitis, el tifus, el cólera y otras.
Analizado el problema para la prestación de los servicios , la contaminación significa un gran problema económico, dado que se producen gastos adicionales de productos utilizados para la potabilización del agua, pérdidas por retraimiento del turismo en la zona afectada, gastos para reponer o reparar estructuras de puentes, conductos y construcciones en general en contacto con el agua contaminada, etcétera.
En el Area Metropolitana de Buenos Aires los servicios de agua potable y de redes de desagües cloacales los provee y administra una empresa única- concesionada y privada- desde el año 1993, esto es, Aguas Argentinas. Para ambos sistemas, la Ciudad de Buenos Aires constituye una porción indivisa de un todo, que incluye, dentro del AMBA, a los municipios de Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría, General San Martín, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Morón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López. Pero no comprende Merlo, Moreno, General Sarmiento, Florencio Varela y Berazategui. Téngase en cuenta que la enumeración no incluye la subdivisión posterior a 1994.
Es preciso aclarar que aunque el área de concesión es la indicada, solamente en la Ciudad de Buenos Aires la totalidad de su población está servida, siendo variable la situación en el resto de los partidos como se analizó en el subsistema correspondiente de este Atlas. A partir de su privatización, y dado su carácter de servicio monopólico, la empresa proveedora de los 2 servicios está sujeta a la regulación del Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios -ETOSS-- (Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires).
El sistema de agua potable abastece a los usuarios con agua apta para todo consumo proveniente, en su mayor parte, de recursos superficiales (Río de la Plata) y, subsidiariamente por agua subterránea (en fase de sustitución por fuente superficial). En el primer caso intervienen 2 plantas de producción (captación, aducción, potabilización): la planta San Martín ubicada en Palermo y la planta Belgrano ubicada en Bernal. En el caso del agua subterránea, el sistema se abastece con diversas baterías de pozos situados más allá de la periferia del sistema. El agua potabilizada es enviada, principalmente mediante ríos subterráneos (conductos de gran diámetro que operan por gravedad), a establecimientos de almacenaje y de elevación, de los cuales en la Ciudad de Buenos Aires se localizan en Caballito, Constitución, Córdoba, Floresta, Saavedra y Villa Devoto. A partir de estos establecimientos, y mediante conductos de impulsión, el líquido es conducido, mediante tuberías primarias y secundarias, a los consumidores de toda el área servida. El sistema -en su mayor parte- carece de macro y micro medición, y se supone que ello incide en los excesivos consumos diarios, dificultando al mismo tiempo la detección de fugas.
Con respecto al sistema de saneamiento, si bien la casi totalidad de la población de la Ciudad de Buenos Aires dispone del servicio, en el resto de los municipios del Area Metropolitana, bajo el sistema de Aguas Argentinas, la situación es mucho más deficitaria que en el caso del agua corriente. Estimaciones de esa empresa muestran que sobre un total de 9 millones de habitantes, sólo 5,7 millones están servidos. Adicionalmente, una proporción ínfima de las aguas colectadas sufre algún tratamiento antes de su volcamiento al cuerpo receptor, el Río de la Plata.
Las aguas servidas son captadas por colectoras primarias y secundarias, que las conducen a grandes conductos denominados cloacas máximas que, sin tratamiento alguno, las transportan aguas afuera de la costa del municipio de Berazategui, a través de un emisario submarino. El sistema dispone de 4 cloacas máximas que llevan líquidos mediante sifones en el Riachuelo hasta la estación elevadora de Wilde y de allí por gravedad hasta la salida antes indicada . Actualmente, sólo se tratan los líquidos de zonas reducidas del partido de La Matanza en el Establecimiento Sudoeste, de donde se deduce que los efluentes cloacales de la Ciudad de Buenos Aires tampoco son tratados, y forman parte del caudal lanzado crudo al Río de la Plata. Está en construcción el Establecimiento Norte, en San Fernando, pero la planta que, por contrato, la empresa privada concesionaria debía construir, antes del emisario submarino, en Berazategui, no fue cumplimentada, faltando definir su emplazamiento.
Una particularidad del sistema, portador de importantes consecuencias sanitarias, es la existencia del denominado "Radio Antiguo" de la Ciudad de Buenos Aires en el que se combina la red pluvial con la cloacal, causante, en situación de precipitaciones moderadas, de flujos contaminantes hacia la ribera de la Ciudad de Buenos Aires. Otros factores de contaminación costera con efluentes cloacales son la Colectora Costanera y la Segunda Cloaca Máxima, responsables por numerosas fugas que contaminan la costa sobre el Río de la Plata y sobre el Riachuelo.
Se estima que el sistema de colectores cloacales y pluvio-cloacales generan situaciones de riesgo, sumándose a los ya mencionados. Ellos involucran desde el funcionamiento a presión de conductos cloacales diseñados para funcionar sin ella, hasta situaciones como ha sido la rotura de la 3º Cloaca Máxima en la zona de Nueva Pompeya en noviembre de 1998. En el primer caso implica el peligro de roturas e invasión de locales habitables, en tanto que el segundo hizo peligrar la seguridad de muchas manzanas y contaminó aún más al Riachuelo.
El cuadro que acompaña advierte acerca de los cambios esperados en el caso de mejorar los servicios de agu potable y de saneamiento ambiental:
REPERCUSIONES DEL AGUA Y DEL SANEAMIENTO ADECUADO
REPERCUSIONES PRIMARIAS
1. SANITARIASReducción de las enfermedades transmitidas por el agua
Disminución de la mortalidad
Mejoramiento de la nutrición.
Más energía para el trabajo y el aprendizaje.
2. SOCIALES
Más tiempo y lugares para actividades productivas, familiares, de recreos y comunitarias.
3. AMBIENTAL
Un medio familiar y comunitario más limpio.
Menor contaminación de arroyos y aguas subterráneas.
Reducción de las inundaciones.
Utilización más racional del agua
REPERCUSIONES SECUNDARIAS
4. ECONOMICASMenos tiempo de trabajo perdido por causa de enfermedad.
Mayor producción.
Mayores ingresos y poder adquisitivo
5. OTRAS ACTIVIDADES
Atención sanitaria
Nutrición
Educación.
Vivienda
Ambas repercusiones pueden generar mejores ingresos y mayor confianza para fomentar las mejoras sociales y económicas
REPERCUSIONES A LARGO PLAZO
6. ACUMULADASLas repercusiones acumuladas y que refuerzan anteriores pueden incluir: Sanitarias: reducción de los costos médicos; redistribución de servicios sanitarios.Sociales: mejor utilización de los recursos humanos; mejores perspectivas de desarrollo de la comunidad y autoayuda, mayor equidad
Ambientales: Mejor aprovechamiento de los recursos.
Económicas: Mayor producción e ingresos públicos, reducción de las disparidades entre los ingresos, mayor distribución de la riqueza.
Estrategias para la gestión territorial del agua
Hace ya más de una década las Naciones Unidas se han manifestado acerca de este tema y en tal sentido establecen la importancia y hacen recomendaciones para mejorar la calidad de vida de la población en función de los servicios de agua y de saneamiento ambiental. En primer lugar, una gestión eficaz de los recursos hídricos debe incorporar el concepto de equidad y dar prioridad a la satisfacción de las necesidades básicas. En segundo lugar, es preciso que las instalaciones existentes se utilicen y se conserven de modo óptimo, de modo que puedan minimizarse las pérdidas de agua y que se utilicen plenamente las capacidades disponibles de abastecimiento. En tercer lugar, es preciso prestar atención a la gestión de la demanda del agua mediante técnicas tales como cañerías bien instaladas que permitan ahorrar agua, aparatos para el control del suministro, programas educativos y tarifas progresivas basadas en el costo marginal del agua. En cuarto lugar, la gestión de los recursos hídricos debe corregir las disparidades en las inversiones destinadas al abastecimiento de agua y a la infraestructura de eliminación de aguas residuales. En el contexto de este último punto hay un amplio margen de acción para reutilizar las aguas residuales con una variedad de objetivos, lo que beneficiará potencialmente las prédicas de desarrollo sostenible.
Las políticas eficaces de gestión hídrica son esenciales para el desarrollo económico y para el crecimiento urbano, pero las políticas no son suficientes en sí mismas: los administradores de los países en desarrollo deben disponer de los instrumentos y capacidades que les permitan aplicar estas políticas. Esto exigirá la elaboración de instrumentos adecuados de planificación, aplicación y administración, la introducción de mecanismos para recaudar y administrar ingresos mayores destinados a las actividades de desarrollo de los recursos hídricos y la creación de un cuadro de profesionales y semiprofesionales que puedan dedicarse a esferas tan críticas como la gestión del agua y de los desechos, el control de la contaminación, las finanzas municipales, la planificación y utilización de los recursos hídricos, y la conservación de la infraestructura y los servicios relacionados con el agua.
En apoyo de las anteriores políticas de desarrollo sostenible están las muchas líneas potenciales de acción identificadas que deben consolidarse durante en la primera década del siglo XXI. Entre estas líneas hay que citar la promoción de una amplia gama de tecnologías que son asequibles y fáciles de mantener, tales como bombas de mano; la construcción de instalaciones de agua gestionadas por la comunidad, dando la debida importancia a las consultas y la participación de ambos sexos en la planificación, construcción, funcionamiento y conservación de nuevas instalaciones; la necesidad de que los gobiernos trabajen como facilitadores de la prestación de servicios en estrecha colaboración con organizaciones no gubernamentales y organizaciones privadas y comunitarias; una amplia utilización de estrategias de información, educación y comunicación para maximizar los beneficios de los servicios básicos; y el mejoramiento de métodos para recuperar los costos de las instalaciones de los servicios mediante mecanismos adecuados de creación de ingresos.
Entre las recomendaciones para todos los países se mencionan:
a) Desarrollar y utilizar instrumentos de planificación para una gestión ambientalmente sostenible del agua, incluidos métodos de evaluación de los riesgos y de evaluación de las repercusiones, basados en la contabilidad ambiental.
b) Llevar a cabo una evaluación detallada de los recursos nacionales de agua y de su calidad, vigilar los cambios con el tiempo de la cantidad y calidad del agua, y utilizar estos datos para formular planes nacionales de desarrollo.
c) Adoptar un enfoque integrado y amplio para la gestión de los recursos hídricos que tenga en cuenta las necesidades de todos los sectores de la economía y crear un marco institucional adecuado y los correspondientes mecanismos de apoyo para este fin.
d) Dar la debida prioridad en los programas nacionales a mejorar la utilización de la capacidad de las instalaciones existentes, mediante programas de conservación, mejoramiento y rehabilitación.
e) Aplicar programas para conservar recursos hídricos y gestionar la demanda de agua en los asentamientos humanos mediante la protección de las fuentes de agua, la utilización de elementos de fontanería que ahorren el agua, políticas adecuadas de fijación de precios que reflejen el valor real del agua como recurso y la educación pública.
f) Cumplir las normas de calidad del agua y utilizar instrumentos financieros, basados en el principio de que quien contamina paga, para impedir la degradación de la calidad del agua.
La Argentina presentó ante la II Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos- HABITAT II, llevada a cabo en Estambul en junio de 1996, una propuesta de mejoramiento del acceso a los servicios de agua y de saneamiento ambiental. El objetivo de está en superar el déficit estructural en el largo plazo en la provisión de estos servicios para vastos sectores del país. El Area Metropolitana de Buenos Aires esta considerada, obviamente, dentro de varios programas de inversión a saber:
Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento: Es un plan de acciones operativas para la ejecución de programas de agua potable y desagües cloacales en todo el país.
- Potable I - BIRF: Se trata de inversiones en infraestructura para el Area Metropolitana de Buenos Aires, Provincia de Córdoba y Provincia de Santa Fe.
Agua Potable II - BID- BIRF - PRONAPAC: Comprende servicios de Agua y Alcantarillado de alcance nacional
Agua y Alcantarilllado en el Area Metropolitana - BID: Apunta a cubrir las necesidades del área contemplando el crecimiento vegetativo de la p oblación, de alcance local.
La magnitud del déficit en estos dos servicios demanda un esfuerzo sustantivo de inversión que los tomadores de decisiones han venido asumiendo, considerando la directa influencia de estos servicios en las condiciones de vida de la población y los efectos de su carencia, particularmente en los grupos de población más pobres.
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